Tierra del Fuego avanza en un plan binacional para enfrentar terremotos y tsunamis
En el marco del proyecto binacional “Zona Austral Resiliente”, equipos técnicos de Tierra del Fuego y de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena intercambiaron experiencias y recorrieron zonas estratégicas de la provincia. El trabajo tendrá como próximo hito un simulacro de evacuación costero que se realizará en noviembre en Ushuaia y luego será replicado en Tolhuin y Río Grande.
La prevención frente a terremotos y tsunamis comenzó a ocupar un lugar central en una agenda de trabajo conjunto entre Tierra del Fuego y el extremo sur de Chile. En ese marco, el Gobierno provincial, a través de la Secretaría de Protección Civil, desarrolló una serie de jornadas de intercambio técnico e institucional con una delegación del SENAPRED de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena.
Las actividades se desarrollaron en el marco del proyecto binacional “Zona Austral Resiliente”, cuyo objetivo es fortalecer las capacidades de prevención, preparación y respuesta frente a amenazas naturales que atraviesan a ambos territorios, con especial atención en los riesgos sísmicos y de tsunami.
El trabajo permitió avanzar en la comparación de marcos normativos, sistemas de alerta temprana, protocolos de emergencia y herramientas destinadas a mejorar la preparación de las comunidades ante eventuales situaciones de riesgo.
Pero la agenda no quedó limitada al intercambio institucional. Los equipos técnicos de ambos países realizaron también recorridas en territorio para analizar las condiciones concretas de respuesta ante una emergencia.
Puerto Almanza, uno de los puntos estratégicos
Uno de los principales puntos visitados fue Puerto Almanza, donde los equipos realizaron un relevamiento destinado a identificar amenazas recurrentes, niveles de vulnerabilidad, información espacial disponible y condiciones de evacuación.
Durante la recorrida se analizaron posibles vías de escape y puntos de encuentro comunitario, además de diferentes aspectos vinculados con la planificación de una eventual evacuación ante un tsunami.
En este proceso adquiere especial importancia la utilización de la Infraestructura de Datos Espaciales de Tierra del Fuego (IDETDF), que permite integrar información territorial y avanzar en la delimitación de zonas de evacuación, corredores de escape y áreas estratégicas para la respuesta.
La intención es que esa información pueda incorporarse a planes de contingencia integrales, construidos a partir de criterios técnicos compartidos entre Argentina y Chile.
Un sistema de respuesta que involucra a múltiples organismos
La agenda también incluyó una recorrida por infraestructura de emergencia operativa en Ushuaia, donde la delegación pudo conocer el funcionamiento del Servicio 107, la Central de Emergencias 911 y el Cuartel Central de Bomberos Voluntarios.
En esta última visita se produjo además un importante despliegue de equipamiento perteneciente a distintas instituciones que integran el Comité de Emergencias Provincial, vinculadas principalmente con la fase de respuesta ante una situación crítica.
La actividad permitió mostrar las capacidades disponibles y, al mismo tiempo, poner en evidencia que la atención de una emergencia de gran magnitud requiere una coordinación que atraviese distintas áreas del Estado y organismos especializados.
En ese esquema participan la Secretaría de Protección Civil, el Servicio de Emergencias Médicas, la Policía Provincial, la Dirección General de Ordenamiento Territorial, IDETDF, la Secretaría de Ambiente, Manejo del Fuego y Educación.
También forman parte del sistema organismos descentralizados como Vialidad Provincial, IPV, DPE y DPOSS, además de áreas de los municipios, entre ellas Defensa Civil y Tránsito, y los cuerpos de Bomberos Voluntarios de toda la provincia.
A este entramado se suman organismos nacionales como Parques Nacionales, la Agencia Nacional de Seguridad Vial, las fuerzas de seguridad federales y las Fuerzas Armadas.
El trabajo incorpora además el aporte del sistema científico y académico, con la participación de instituciones como CADIC, la Estación Astronómica Río Grande y la UNTDF, junto con organizaciones no gubernamentales como la Cruz Roja.
Prepararse antes de que ocurra una emergencia
Uno de los principales objetivos de estas jornadas es que la preparación no comience cuando ocurre una emergencia, sino mucho antes.
Bajo la coordinación de Protección Civil, los equipos técnicos, científicos y operativos utilizan estos espacios para revisar procedimientos, identificar dificultades, actualizar protocolos y mejorar la coordinación entre instituciones.
La lógica es avanzar hacia una respuesta cada vez más rápida y organizada, pero también fortalecer las herramientas de autoprotección y preparación comunitaria.
En ese sentido, la información técnica sobre amenazas debe traducirse en herramientas concretas para la población: saber dónde evacuar, por qué vías hacerlo, cuáles son los puntos de encuentro y cómo actuar durante los primeros minutos de una emergencia.
Noviembre tendrá el primer gran ejercicio
El trabajo binacional tendrá uno de sus principales hitos en noviembre, cuando se realice un simulacro de evacuación costero en la ciudad de Ushuaia.
El ejercicio permitirá poner a prueba en territorio los protocolos diseñados, evaluar los tiempos de respuesta, analizar la coordinación entre organismos y detectar aquellos aspectos que requieran ajustes.
Posteriormente, la experiencia será replicada en Tolhuin y Río Grande, ampliando progresivamente el alcance de la preparación ante amenazas naturales en distintos puntos de la provincia.
La realización de estos simulacros permitirá, además, involucrar directamente a la comunidad y transformar los protocolos técnicos en prácticas concretas de prevención.
Una frontera que no existe frente a los riesgos naturales
El proyecto “Zona Austral Resiliente” parte de una realidad que atraviesa a ambos lados de la frontera: los fenómenos naturales no reconocen límites administrativos.
Por eso, la articulación entre Tierra del Fuego y Magallanes busca establecer criterios comunes y fortalecer capacidades que permitan responder de manera coordinada ante eventuales terremotos, tsunamis u otras emergencias de gran escala.
Las jornadas desarrolladas en la provincia permitieron combinar cooperación internacional, conocimiento científico, información territorial y capacidades operativas.
El desafío ahora será trasladar ese trabajo a los protocolos, a los organismos de respuesta y, fundamentalmente, a la comunidad.
Desde Protección Civil se plantea así una estrategia basada en la capacitación permanente, el intercambio técnico y la planificación anticipada, con el objetivo de que ante una eventual catástrofe cada institución conozca su función y cada comunidad cuente con herramientas para protegerse.
La prevención, en este esquema, deja de ser una respuesta frente a la emergencia y se convierte en una tarea permanente: conocer el territorio, identificar los riesgos, preparar a los equipos y enseñar a la población cómo actuar antes de que ocurra una emergencia.
