Desde el inicio del Gobierno de Milei se perdieron más de 434 mil empleos registrados
Durante el sexto mes del año dejaron de operar 709 empresas y se perdieron 22.513 puestos de trabajo registrados, profundizando una tendencia de contracción que se extiende desde fines de 2023.
El mercado laboral argentino volvió a mostrar señales de retroceso durante junio. De acuerdo con los datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), durante ese mes dejaron de operar 709 empresas y se perdieron 22.513 puestos de trabajo registrados, profundizando una tendencia negativa que atraviesa al entramado productivo desde el inicio de la actual gestión nacional.
El deterioro se refleja también en el acumulado. Durante el primer semestre de 2026, 8.734 empresas dejaron de formar parte del registro de unidades productivas activas. A su vez, desde noviembre de 2023, cuando comenzó el gobierno de Javier Milei, se contabiliza una importante reducción tanto en la cantidad de empresas como en el empleo registrado.
En materia laboral, los registros oficiales muestran que en noviembre de 2023 había 9.857.173 trabajadores registrados, mientras que en junio de 2026 esa cifra se ubicó en 9.423.047. La diferencia representa una pérdida de 434.126 puestos de trabajo registrados durante el período.
El dato de junio se suma así a un proceso de contracción que afecta a distintas ramas de la economía y que se expresa no solamente en la destrucción de puestos laborales, sino también en las dificultades para sostener y ampliar el universo de empresas activas.
Una caída que atraviesa distintos sectores
El retroceso del empleo registrado no se concentra en una única actividad. Los datos oficiales muestran una reducción en sectores de peso para la economía argentina, entre ellos la industria, el comercio y los servicios.
El escenario también alcanza a algunas actividades consideradas estratégicas o con mayor dinamismo dentro del esquema económico impulsado por el Gobierno. Sectores como la minería, el petróleo y las finanzas tampoco lograron escapar completamente a la pérdida de puestos de trabajo registrada durante el último año.
Esto muestra que el proceso de ajuste laboral tiene un alcance amplio y que el comportamiento de algunos sectores que presentan mejores indicadores de actividad no necesariamente se traduce, de manera inmediata, en una expansión del empleo registrado.
La evolución del mercado laboral plantea así un desafío adicional: incluso cuando determinadas actividades logran sostener niveles de producción o inversión, el impacto sobre la generación de puestos de trabajo puede ser limitado.
Menos empresas nuevas y un entramado que se achica
Otro de los aspectos centrales del escenario es la dinámica de creación y cierre de empresas. El último informe de flujos de empleo y demografía empresarial de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social muestra que hacia fines de 2025 la relación entre apertura y cierre de empresas terminó con un saldo negativo.
Durante ese período, la tasa de apertura se ubicó en el 2,5%, mientras que la de cierre alcanzó el 3,8%.
Sin embargo, el propio informe oficial introduce una precisión importante: la reducción del entramado empresarial se explicaría principalmente por el bajo nivel de aperturas y no por un incremento extraordinario en la cantidad de empresas que dejan de operar.
La diferencia es relevante. El problema no estaría únicamente en que cierran más empresas, sino también en que se crean menos nuevas unidades productivas capaces de reemplazar a las que desaparecen.
En otras palabras, el tejido empresarial se reduce cuando la incorporación de nuevos emprendimientos y empresas no alcanza para compensar las bajas que se producen durante el período.
El impacto sobre el empleo
La dinámica empresarial tiene un correlato directo sobre el mercado laboral. Cuando una empresa reduce su dotación o deja de operar, se pierden puestos de trabajo; mientras que la creación de nuevas firmas puede generar nuevas oportunidades laborales.
Los datos correspondientes al cuarto trimestre de 2025 reflejan precisamente esa dinámica. Durante ese período, las empresas que ampliaron sus dotaciones generaron 205.368 puestos de trabajo, mientras que aquellas que redujeron personal destruyeron 244.735 empleos.
El resultado fue un saldo negativo de 39.367 puestos de trabajo.
