Docentes del CPC reclaman la titularización y advierten por la continuidad del Centro Popular de Cultura
A casi cinco años de la creación del Centro Popular de Cultura, sus docentes talleristas reclaman respuestas concretas sobre el expediente de titularización y la definición de la estructura institucional con la totalidad de sus integrantes. Advierten que la incertidumbre laboral pone en riesgo los puestos de trabajo y la continuidad de un espacio que sostiene propuestas culturales y educativas en distintos sectores de la provincia.
A casi cinco años de aquel anuncio que despertó expectativas entre quienes sostienen diariamente la cultura y la educación popular, los docentes talleristas del Centro Popular de Cultura (CPC) volvieron a poner sobre la mesa un reclamo que, aseguran, continúa sin una respuesta definitiva: la regularización de sus puestos de trabajo y la consolidación de la estructura institucional que permita garantizar la continuidad del espacio.
A través de una carta abierta dirigida a la comunidad, docentes y trabajadores del CPC Sede Río Grande decidieron hacer pública la situación que atraviesan y convocaron a vecinos, familias, infancias, jóvenes y adultos mayores que participan de los talleres a acompañar el pedido.
El reclamo tiene como punto central el tratamiento urgente del expediente de titularización de los docentes talleristas, junto con el tratamiento definitivo de la estructura del Centro Popular de Cultura con la totalidad de sus integrantes.
Una promesa que lleva casi cinco años
Los trabajadores recuerdan que el 10 de diciembre de 2021 participaron del acto en el que se firmó el Decreto Provincial N.º 2604/2021, mediante el cual se anunció la creación del CPC bajo la órbita del Ministerio de Educación.
Según expresaron, aquella decisión fue presentada como un reconocimiento histórico a una experiencia de educación no formal, popular e inclusiva que ya tenía presencia en distintos puntos de la provincia.
Entre los compromisos anunciados se encontraban la regularización y estabilidad laboral, la titularización docente, la definición de una estructura institucional que contemplara a todos sus integrantes y la construcción de un espacio físico propio, destinado a garantizar el desarrollo de actividades culturales en Río Grande, Tolhuin y Ushuaia.
Sin embargo, el paso de los años no trajo la respuesta esperada.
“A casi cinco años de aquel anuncio, la estabilidad prometida sigue siendo un papel sin cumplir”, señalaron los docentes, al describir una situación que, según remarcan, mantiene a quienes integran el CPC bajo una permanente incertidumbre laboral.
Un espacio que siguió creciendo pese a la precariedad
Mientras esperan que las decisiones administrativas y legales avancen, los trabajadores aseguran que el CPC no dejó de crecer.
En estos años fortalecieron los equipos de trabajo y ampliaron las propuestas destinadas a diferentes sectores de la comunidad. También incorporaron perspectivas vinculadas con la accesibilidad, la diversidad, el enfoque de género y la Educación Sexual Integral (ESI).
Los talleres alcanzaron a distintas franjas etarias, desde las primeras infancias hasta adultos mayores, construyendo espacios de encuentro, aprendizaje y participación comunitaria.
Para los docentes, detrás de cada taller hay mucho más que una actividad cultural: existen trabajadores que sostienen cotidianamente esos espacios y una comunidad que los utiliza como lugares de expresión, formación y construcción colectiva.
Por eso, sostienen que su reclamo no busca privilegios, sino certezas y derechos laborales.
“Exigimos el tratamiento urgente del expediente de titularización de los docentes y el tratamiento definitivo de la estructura del CPC con la totalidad de sus integrantes, para resguardar nuestros puestos de trabajo y garantizar que el CPC siga existiendo”, expresaron.
Sin edificio propio y con talleres condicionados
A la incertidumbre laboral se suma otro problema que atraviesa desde hace tiempo el funcionamiento cotidiano del Centro Popular de Cultura: la falta de espacios físicos propios.
Los docentes explicaron que dependen de lugares cedidos para poder desarrollar sus actividades y que, en numerosas oportunidades, deben adaptar espacios que no fueron diseñados o preparados para el dictado de talleres.
Esta situación también provocó suspensiones de clases, especialmente cuando los espacios disponibles debieron ser destinados a otras actividades o cuando las condiciones edilicias no permitieron garantizar el normal desarrollo de las propuestas.
En la carta abierta, los trabajadores pidieron disculpas a las familias y participantes por esas suspensiones, pero remarcaron que no se trata de decisiones tomadas por los docentes, sino de las consecuencias de no contar con una sede propia.
Aun así, señalaron que cada espacio disponible es utilizado y adaptado con esfuerzo para sostener los talleres y mantener el vínculo con la comunidad.
“La cultura y la educación popular se defienden entre todos”
Con el reclamo hecho público, los docentes talleristas buscan que la situación deje de permanecer limitada a los expedientes administrativos y pase a formar parte de una discusión comunitaria.
Por eso convocaron a vecinos, familias y participantes de los talleres a acompañar el pedido y a respaldar la continuidad del Centro Popular de Cultura como espacio de educación, cultura y participación.
El mensaje final de los trabajadores sintetiza el espíritu de la carta: “La cultura y la educación popular se defienden entre todos”.
Mientras esperan que el expediente de titularización avance y que finalmente se defina una estructura que contemple a todos los trabajadores que integran el CPC, los docentes continúan sosteniendo los talleres y el vínculo con la comunidad.
La demanda, aseguran, tiene un objetivo concreto: resguardar los puestos de trabajo y garantizar que el Centro Popular de Cultura pueda seguir existiendo y desarrollando su tarea en Río Grande y en el resto de la provincia.
