El Cristo Redentor lleva un mes cerrado y el temporal mantiene paralizado el principal paso entre Argentina y Chile
El corredor internacional permanece inhabilitado desde el 14 de julio por las intensas nevadas, el viento blanco y las condiciones extremas en la alta montaña mendocina. Ya son 31 días de cierre ininterrumpido, mientras unos 3.400 camiones aguardan en distintos puntos de Mendoza y las autoridades aún no pueden establecer una fecha de reapertura.
El invierno volvió a poner a prueba la conexión terrestre entre Argentina y Chile. El Paso Internacional Cristo Redentor, principal corredor vial entre ambos países a través de Mendoza, cumple este viernes un mes cerrado de manera ininterrumpida debido a las intensas nevadas y al persistente viento blanco que castigan la alta montaña.
El cierre comenzó el 14 de julio y, con el paso de los días, se convirtió en el período consecutivo de inactividad más extenso registrado en los últimos años. La duración ya superó la marca de 26 días de cierre continuo alcanzada durante el invierno de 2023, cuando otro temporal había obligado a interrumpir el tránsito internacional durante casi cuatro semanas.
Pero esta vez el problema no está únicamente en la cantidad de nieve acumulada. La principal dificultad es la sucesión de tormentas, que impide aprovechar las pequeñas ventanas de buen tiempo para recuperar la transitabilidad del corredor.
Cada vez que las máquinas logran avanzar en el despeje de sectores de la Ruta Nacional 7, del lado argentino, y de la Ruta 60-CH, en territorio chileno, las nuevas ráfagas vuelven a depositar nieve sobre la calzada. A esto se suma la reducción prácticamente total de la visibilidad provocada por el viento blanco, una combinación que impide garantizar condiciones mínimas de seguridad para los vehículos.
Un pronóstico que todavía no da tregua
Las condiciones meteorológicas tampoco permiten anticipar una solución inmediata. Los pronósticos contemplan nuevas nevadas y ráfagas que podrían alcanzar los 160 kilómetros por hora, acompañadas por temperaturas bajo cero que favorecen la formación de hielo sobre las rutas.
De acuerdo con los modelos meteorológicos, el escenario adverso podría prolongarse al menos hasta el lunes, por lo que las autoridades mantienen la cautela y, por ahora, descartaron establecer una fecha concreta para la reapertura.
La decisión no depende solamente de que deje de nevar. Para habilitar el tránsito internacional es necesario que las condiciones permitan trabajar durante varias horas sobre las rutas sin que el viento vuelva a cubrirlas de inmediato.
Miles de camiones esperan una solución
El cierre ya tiene consecuencias que exceden ampliamente el tránsito fronterizo. Se estima que unos 3.400 camiones permanecen varados en distintos puntos de Mendoza, a la espera de que se habilite nuevamente el corredor.
Para las empresas de transporte, la prolongada interrupción representa mayores costos operativos, demoras en las entregas y dificultades para cumplir con los compromisos comerciales asumidos. El impacto alcanza además a exportadores, importadores, operadores logísticos, estaciones de servicio, comercios y prestadores turísticos vinculados al movimiento internacional.
Frente a esta situación, las autoridades nacionales y provinciales desplegaron distintos operativos de asistencia para los transportistas. Más de 650 camiones se encuentran concentrados en playas de espera y paradores donde reciben atención sanitaria, provisión de insumos básicos y asistencia mientras permanecen a la espera de una mejora de las condiciones climáticas.
Desde la Asociación de Propietarios de Camiones de Mendoza (APROCAM) plantearon la necesidad de reforzar la capacidad operativa y disponer de mayor cantidad de maquinaria y recursos para aprovechar las breves ventanas de buen tiempo que puedan presentarse.
El planteo apunta a que, cuando las condiciones permitan trabajar, las tareas de despeje puedan realizarse con mayor rapidez y evitar que nuevas nevadas vuelvan a neutralizar el esfuerzo realizado.
Los desvíos tampoco ofrecen una solución sencilla
Ante la prolongación del cierre, algunos transportistas fueron derivados hacia pasos alternativos, entre ellos Pino Hachado, en Neuquén. Sin embargo, estas alternativas tampoco resuelven completamente el problema.
El desvío supone recorrer cientos de kilómetros adicionales y, además, los pasos cordilleranos alternativos también enfrentan restricciones y dificultades operativas propias de la temporada invernal.
Por eso, la mirada permanece puesta sobre el Cristo Redentor, un corredor estratégico para el intercambio comercial entre Argentina y Chile.
Una reapertura que depende de dos países
La habilitación del paso tampoco depende exclusivamente de que la Ruta Nacional 7 quede despejada. El sistema fronterizo funciona de manera coordinada entre Argentina y Chile y requiere que ambos países puedan garantizar, al mismo tiempo, la transitabilidad de sus respectivas rutas de acceso, la seguridad en el túnel internacional y el funcionamiento de los controles de Migraciones, Aduana y los demás organismos que intervienen en el cruce.
En ese contexto, una mejora momentánea del clima no alcanza para levantar las restricciones. Las autoridades necesitan una ventana de estabilidad meteorológica sostenida, que permita despejar las rutas, verificar el estado de la infraestructura y garantizar condiciones seguras para miles de vehículos.
Mientras esa ventana no aparece, el Cristo Redentor permanece cerrado y la cordillera sigue marcando el ritmo de una frontera estratégica que, después de un mes, continúa paralizada por la fuerza del invierno.
