PAÍS

El Gobierno busca frenar la morosidad y habilita nuevas herramientas para cobrar cuotas de préstamos

La mora de las familias dejó de crecer en junio, aunque continúa en niveles históricamente elevados y alcanza a casi 6 millones de personas. Desde este lunes entra en vigencia “Cobros por Transferencia”, mientras avanza una segunda herramienta que permitirá descontar cuotas directamente de los salarios.

Durante meses, las deudas se acumularon en los hogares argentinos. Cuotas que se postergaron, tarjetas de crédito que comenzaron a financiar gastos cotidianos y préstamos personales que, en medio de la pérdida de poder adquisitivo, se volvieron cada vez más difíciles de afrontar.

Ahora, después de un año y medio de crecimiento prácticamente ininterrumpido, los indicadores oficiales muestran una primera señal de alivio: la morosidad de las familias dejó de aumentar en junio. Pero la mejora es todavía mínima.

Los niveles de incumplimiento continúan siendo históricamente elevados y afectan a casi 6 millones de personas, mientras bancos y empresas fintech enfrentan el desafío de recuperar una parte cada vez mayor de los créditos otorgados.

En este escenario, el Gobierno prepara nuevas herramientas destinadas a mejorar la cobrabilidad de los préstamos y reducir el nivel de mora.

La morosidad frenó su escalada, pero sigue alta

De acuerdo con uno de los últimos informes difundidos por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), los atrasos en las deudas de las familias dejaron de crecer en junio por primera vez en aproximadamente un año y medio y registraron incluso un leve retroceso.

La tasa de morosidad correspondiente a préstamos personales y saldos de tarjetas de crédito se ubicó en junio en 12,8%, lo que representó una disminución de 0,1 puntos porcentuales respecto de mayo.

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El dato aparece acompañado por otro indicador relevante. Según el Informe sobre Bancos, el porcentaje de irregularidad del crédito —la proporción de préstamos que presentan dificultades para ser devueltos— se redujo levemente durante junio y quedó en 7,6%.

La caída fue pequeña, pero significativa porque interrumpe una tendencia ascendente que se había extendido durante meses.

La reducción de 0,1 puntos porcentuales respecto de mayo combinó una desaceleración en el crecimiento de la cartera irregular con un aumento real del financiamiento total. Para el Gobierno, el objetivo ahora es intentar profundizar esa mejora.

Desde este lunes comienza “Cobros por Transferencia”

En ese contexto, a partir del lunes 31 de agosto comenzará a regir una nueva herramienta denominada “Cobros por Transferencia”, que permitirá a las entidades financieras debitar cuotas pendientes de préstamos desde cuentas bancarias o billeteras virtuales de clientes que se encuentren en situación de mora, siempre que exista una autorización previa.

El mecanismo no será automático para todos los deudores. Para que pueda utilizarse, la persona que tomó el crédito deberá autorizar expresamente a la entidad financiera a realizar los débitos automáticos. Ese consentimiento, además, podrá ser revocado inmediatamente y en cualquier momento por el cliente.

La herramienta busca facilitar la recuperación de cuotas atrasadas, pero al mismo tiempo incorpora una serie de límites destinados a evitar situaciones de sobreendeudamiento o prácticas consideradas abusivas.

Cuotas que no podrán superar el 30% de los ingresos

Entre las condiciones establecidas se encuentra la obligación de que las cuotas de los préstamos sean fijas e iguales.

Además, no podrán superar el 30% de los ingresos de la persona, con el objetivo de evitar que el acceso al crédito termine profundizando la situación financiera de los hogares.

El mecanismo también contempla un escenario frecuente: que el préstamo sea depositado en una cuenta perteneciente a un banco diferente del que otorgó el crédito.

En esos casos, la entidad prestamista podrá debitar la cuota pendiente directamente desde esa cuenta de destino, siempre que se cumplan las condiciones establecidas y exista la autorización correspondiente.

El cliente, además, deberá ser informado previamente. La entidad acreedora tendrá que notificar al usuario con al menos un día de anticipación que realizará el débito.

También se estableció un límite a los intentos de cobro: habrá un primer intento y como máximo dos reintentos adicionales, previstos a las 48 y 96 horas, respectivamente.

La intención es evitar que el mecanismo se transforme en una herramienta de presión permanente sobre las cuentas de los deudores.

Bancos y fintech cuestionan el diseño

La nueva herramienta, sin embargo, no generó un entusiasmo generalizado dentro del sistema financiero. Entidades bancarias y proveedores de crédito manifestaron reparos sobre lo que consideran problemas de diseño que podrían limitar su utilización práctica.

Uno de los principales cuestionamientos apunta a que el mecanismo sólo permitiría cobrar desde la cuenta en la que fueron depositados los fondos del préstamo.

Desde el sector financiero consideran que esto podría generar dificultades de implementación, ya que las entidades no necesariamente tendrán incentivos para transferir el dinero de un crédito hacia una cuenta perteneciente a un banco competidor.

A esto se suma otra limitación: no se podrán computar intereses ante eventuales retrasos de pago bajo este mecanismo.

Por ese motivo, algunas entidades consideran que la herramienta podría tener un alcance menor al esperado.

El salario, la otra vía para recuperar los créditos

Pero “Cobros por Transferencia” no es la única herramienta que busca modificar el esquema de cobrabilidad.

La otra iniciativa está vinculada con la ampliación del código de descuento sobre el recibo de sueldo, un mecanismo que permite que las cuotas de determinados préstamos sean descontadas directamente del salario del trabajador.

La medida fue reglamentada a partir del artículo 36 de la reforma laboral, aunque su entrada en vigencia todavía depende de la intervención del Banco Central.

El BCRA deberá completar las normas complementarias y realizar la publicación correspondiente para que el mecanismo pueda comenzar a aplicarse.

La lógica detrás de ambas herramientas es similar: generar nuevos canales que permitan a bancos y empresas de crédito recuperar las cuotas de préstamos otorgados y, de esa manera, contener el crecimiento de la cartera irregular.

Entre la recuperación del crédito y el riesgo de mayor presión sobre las familias

El desafío aparece en el equilibrio. Por un lado, el sistema financiero necesita reducir la morosidad y recuperar los créditos otorgados. Una cartera de préstamos con niveles elevados de incumplimiento puede restringir el acceso al financiamiento y encarecer el crédito para el conjunto de la economía.

Pero, por otro lado, detrás de cada porcentaje de mora existe una persona o una familia que no pudo cumplir con una cuota. Por eso, el dato que muestra una leve mejora en junio todavía está lejos de representar el final del problema.

La morosidad dejó de crecer, pero continúa elevada y mientras el Gobierno busca nuevas herramientas para mejorar la cobrabilidad, millones de hogares argentinos siguen enfrentando una pregunta mucho más cotidiana: cómo llegar a fin de mes sin que la próxima cuota termine de desordenar las cuentas familiares.

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