El Senado no logró quórum y se cayó la sesión que iba a tratar la interpelación a Manuel Adorni
La Cámara alta no logró reunir los 37 legisladores necesarios para iniciar el debate. Oficialismo y oposición se responsabilizaron mutuamente por el fracaso de la convocatoria, mientras el tratamiento del pedido de interpelación quedó postergado para la Comisión de Asuntos Constitucionales.
La sesión prevista para este mediodía en la Cámara de Senadores terminó de manera inesperada al no alcanzarse el quórum necesario para dar inicio al debate. El principal punto del temario era el tratamiento del pedido impulsado por el bloque peronista para avanzar con la interpelación de Manuel Adorni.
Para habilitar el inicio de la sesión era necesaria la presencia de al menos 37 senadores en sus bancas, número que finalmente no pudo reunirse. De manera llamativa, los legisladores del peronismo permanecieron en un salón contiguo y no ingresaron al recinto durante el tiempo reglamentario.
En tanto, los representantes del oficialismo y de la mayoría de los bloques aliados aguardaron el inicio de la sesión junto a sus bancas. Cumplido el plazo establecido por el reglamento sin alcanzar el quórum, los legisladores de La Libertad Avanza y sus aliados abandonaron el recinto y dieron por caída la convocatoria.
Tras el fracaso de la sesión, la presidenta del bloque oficialista, Patricia Bullrich, sostuvo que la oposición no logró avanzar con una iniciativa que había impulsado el propio peronismo y consideró que la falta de quórum representó un revés para ese espacio político.
Desde la bancada justicialista, en cambio, el presidente del bloque, José Mayans, responsabilizó al oficialismo por la situación. Según explicó, la decisión de no ingresar al recinto respondió a que el Gobierno habría modificado el plan de labor parlamentaria acordado previamente, dejando fuera del temario el tratamiento de la interpelación al funcionario.
Mayans señaló que el cronograma originalmente consensuado contemplaba el tratamiento del pedido el próximo 2 de julio, mientras que la nueva agenda condicionó su incorporación a la existencia de un dictamen previo de la Comisión de Asuntos Constitucionales.
Pese al cruce de acusaciones, ambos sectores coincidieron en que el próximo miércoles 1 de julio la Comisión de Asuntos Constitucionales analizará los pedidos de interpelación presentados. En esa instancia se evaluará si existen las firmas necesarias para emitir dictamen y habilitar posteriormente su tratamiento en el recinto.
Si la iniciativa obtiene despacho favorable, el Senado podrá debatirla en una sesión posterior, donde deberá reunir la mayoría exigida por el reglamento para su aprobación.
El fracaso de la convocatoria representa un nuevo aplazamiento en el tratamiento parlamentario del caso y mantiene abierto un escenario de fuerte confrontación política entre el oficialismo y la oposición, que continuará trasladándose al ámbito de las comisiones antes de volver al recinto.
