PAÍS

Milei oficializa aumentos con sabor amargo: suben las jubilaciones, pero no alcanza

El Gobierno de Javier Milei confirmó un incremento del 2,9% en los haberes a través de ANSES, junto con un bono de refuerzo. Sin embargo, el esquema vuelve a generar preocupación entre los jubilados por la pérdida sostenida del poder adquisitivo.


En medio de un escenario económico atravesado por la inflación, el Gobierno nacional oficializó el cronograma de pagos de abril y una nueva actualización en los haberes previsionales. La medida, instrumentada por la ANSES mediante la Resolución 38/2026, alcanza a millones de jubilados, pensionados y beneficiarios de prestaciones sociales en todo el país.

El aumento dispuesto es del 2,9%, en línea con la variación del Índice de Precios al Consumidor registrada en febrero. Se trata del mecanismo vigente de movilidad, que ajusta los ingresos mensualmente en función de la inflación, aunque con un desfase temporal que sigue siendo cuestionado por distintos sectores.

Con esta actualización, la jubilación mínima pasa a ubicarse en $380.319. A ese monto se suma un bono extraordinario de $70.000, lo que eleva el ingreso total garantizado a $450.319 para quienes perciben el haber más bajo. Sin embargo, el refuerzo no es uniforme: quienes superan la mínima reciben un bono proporcional, decreciente, hasta desaparecer completamente en los niveles más altos.

El esquema también alcanza a otros grupos vulnerables. La Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) llega a $374.255 con bono incluido, mientras que las Pensiones No Contributivas (PNC) alcanzan los $336.223 totales. En todos los casos, el refuerzo funciona como complemento y no se incorpora al haber base, una de las principales críticas al sistema actual.

En cuanto al calendario, los pagos para jubilados con haberes mínimos comienzan el 10 de abril y se extienden hasta el 23, según la terminación del DNI. Para quienes perciben montos superiores, las acreditaciones se concentran entre el 24 y el 30 de abril. Las PNC, en tanto, son las primeras en cobrar, con fechas que arrancan también el día 10.

Más allá de los números, el trasfondo revela una problemática persistente. Si bien el Gobierno sostiene los bonos como herramienta de contención, especialistas advierten que estos mecanismos tienen un impacto limitado en el tiempo, ya que no forman parte del haber estructural. Esto genera una dependencia de decisiones discrecionales y mantiene fragmentado el ingreso de los jubilados.

RIO GRANDE

El dato que sobrevuela todo el esquema es la pérdida del poder adquisitivo. Aunque los haberes se actualizan mes a mes, el ritmo inflacionario acumulado continúa erosionando los ingresos, dejando a uno de los sectores más vulnerables en una situación cada vez más delicada.

De cara a los próximos meses, el sistema seguirá atado a la evolución de la inflación. La incógnita es si estos ajustes lograrán revertir la tendencia o si, como viene ocurriendo, los aumentos continuarán corriendo por detrás de los precios. Mientras tanto, abril deja una certeza incómoda: los números cierran en los papeles, pero no alcanzan en la vida cotidiana.

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