PAÍS

Milei recupera aprobación, pero el rechazo sigue por encima del 55% y la economía condiciona su futuro electoral

El Monitor de Opinión Pública de Zentrix correspondiente a octubre muestra tres meses consecutivos de recuperación en la imagen del Presidente, aunque todavía no logra superar el 36,2% de aprobación. La incertidumbre económica, los salarios y el desempleo encabezan las preocupaciones sociales, mientras que el 67,2% de los argentinos manifiesta su preferencia por un empleo registrado y estable. El estudio también revela un amplio respaldo a las universidades públicas y un escenario electoral con importantes diferencias entre los principales dirigentes.

La imagen de Javier Milei volvió a mostrar una recuperación durante octubre, pero los números todavía exponen las dificultades del Gobierno para transformar esa mejora en un respaldo social más amplio. Aunque la aprobación de su gestión encadenó tres meses consecutivos de crecimiento, la desaprobación continúa siendo mayoritaria y supera el 55%, mientras que su potencial electoral de cara a 2027 permanece por debajo del 35%.

Así lo revela la última medición del Monitor de Opinión Pública (MOP), elaborado por Zentrix Consultora, que relevó las percepciones políticas, económicas y sociales de la población argentina. El informe ofrece una fotografía de un país donde algunos indicadores políticos muestran señales de recuperación, pero las preocupaciones vinculadas con los ingresos, el empleo y la incertidumbre económica siguen ocupando el centro de la escena.

Según el relevamiento, el 36,2% de los consultados aprueba la gestión presidencial, frente a un 55,5% que la desaprueba y un 8% que no se inclina por ninguna de las dos posiciones. Se trata del registro más elevado desde marzo, cuando la aprobación había alcanzado el 38,5%, antes de retroceder durante los meses siguientes.

La evolución de los últimos tres meses muestra una recuperación gradual: Milei pasó del 31,4% de aprobación en julio al 32,2% en agosto, llegó al 35,2% en septiembre y finalmente alcanzó el 36,2% en octubre. En ese recorrido sumó 4,8 puntos, mientras que la distancia entre quienes respaldan y quienes rechazan su gestión se redujo de 27,4 a 19,3 puntos.

Sin embargo, el avance todavía no permite hablar de una recuperación consolidada. El Gobierno continúa lejos de los niveles de aprobación que consiguió después de las elecciones legislativas de 2025, cuando logró superar el 40% y acercarse a un empate con la desaprobación. En ese sentido, los datos muestran más una recuperación del terreno perdido que la construcción de una nueva mayoría social.

El límite electoral de Milei

RIO GRANDE

La proyección hacia las elecciones presidenciales de 2027 también expone las dificultades del oficialismo para ampliar su base de apoyo. El 24,3% de los encuestados afirma que votaría con seguridad a Milei, mientras que otro 10,6% considera que podría hacerlo. En conjunto, su potencial electoral alcanza el 34,9%.

En la vereda opuesta, el 59,2% sostiene que jamás lo votaría. De esta manera, entre quienes manifiestan un respaldo firme y quienes expresan un rechazo definitivo se concentra el 83,5% de los consultados, dejando un margen relativamente reducido para modificar posiciones.

El análisis por edades revela, además, que el respaldo presidencial tiene un marcado componente generacional. Entre los menores de 40 años, la aprobación llega al 50,6% y supera a la desaprobación, que alcanza el 44,5%. La situación cambia considerablemente entre los sectores de mayor edad: entre los 40 y 59 años el apoyo cae al 28,4%, mientras que entre los mayores de 60 desciende al 22,8%.

La diferencia también se observa en el comportamiento electoral. Aunque los jóvenes presentan una evaluación más favorable de la gestión, eso no necesariamente significa que exista una adhesión política definitiva. De hecho, el 56,5% de los menores de 40 años afirma que jamás votaría a Milei, mientras que su potencial electoral dentro de ese segmento se ubica en el 39%.

Por clase social, las diferencias son todavía más profundas. En la clase media, la imagen positiva del Presidente alcanza el 46,7% y prácticamente empata con la negativa, que llega al 46,9%. En los sectores de menores ingresos, en cambio, la aprobación se desploma al 25,9%, mientras que la desaprobación escala al 70,5%. Allí también se registra el mayor rechazo electoral: el 73,3% asegura que nunca lo votaría.

El género constituye otro factor de diferenciación. Entre los varones, la imagen positiva de Milei llega al 41,2%, mientras que entre las mujeres cae al 30,2%. Pero la distancia se profundiza cuando se observa el rechazo: alcanza el 48,7% entre los hombres y trepa al 67,9% entre las mujeres. Además, el 65,5% de las encuestadas sostiene que jamás votaría al actual mandatario.

Un aspecto particularmente significativo es la intensidad de las evaluaciones negativas. Del conjunto de personas que manifiestan una imagen desfavorable del Presidente, una proporción importante la califica como muy mala. El informe registra un 54,3% de rechazo intenso, frente a una imagen positiva distribuida entre quienes la consideran buena y muy buena. Esta diferencia muestra que el Gobierno enfrenta una dificultad adicional: no solamente debe ampliar su respaldo, sino también revertir un rechazo que en numerosos sectores aparece profundamente consolidado.

El bolsillo desplazó a la inflación como principal preocupación

Más allá de los indicadores políticos, el estudio deja una señal clara sobre el clima social: la economía cotidiana continúa siendo el principal condicionante de la evaluación ciudadana.

La incertidumbre económica encabeza el listado de preocupaciones con el 48,2% de las menciones. Le siguen los ingresos y los salarios, con el 46,2%, y el desempleo, con el 44,6%. Más atrás aparecen la corrupción, las deudas y las tarifas de los servicios públicos.

Uno de los datos más llamativos es el lugar que ocupa actualmente la inflación. Con apenas el 16,7% de las menciones, quedó relegada al noveno puesto, por debajo de otros problemas que hoy tienen mayor presencia en las preocupaciones de los argentinos.

El desplazamiento resulta significativo para la estrategia económica del Gobierno. La desaceleración de los precios, que durante buena parte de la gestión funcionó como uno de sus principales argumentos de defensa, parece haber perdido centralidad frente a una demanda social diferente: recuperar el poder adquisitivo, garantizar el empleo y contar con ingresos suficientes para sostener los gastos cotidianos.

En otras palabras, la discusión ya no pasa exclusivamente por cuánto aumentan los precios, sino por cuánto rinde el salario, qué posibilidades existen de conservar el trabajo y cómo afrontar las deudas acumuladas. Casi la mitad de la población manifiesta dificultades para proyectar su situación económica, un indicador que refleja la persistencia de un escenario de incertidumbre.

El empleo registrado sigue siendo la principal aspiración

La preocupación por los ingresos y la estabilidad también se refleja en las preferencias laborales. Consultados sobre qué tipo de trabajo elegirían si tuvieran la posibilidad de decidir, el 67,2% de los argentinos se inclinó por un empleo en relación de dependencia, registrado, con recibo de sueldo y aportes.

El trabajo independiente bajo el régimen de monotributo reunió el 26,9% de las preferencias, mientras que la informalidad apenas alcanzó el 1,4%.

La preferencia por el empleo formal se mantiene en todos los grupos etarios y alcanza su mayor expresión entre las personas de 40 a 59 años, con el 74,3%. También es mayoritaria entre los menores de 40 años, con el 62,8%, y entre los mayores de 60, con el 64,1%.

Los jóvenes muestran una inclinación relativamente mayor hacia el trabajo independiente: el 32,3% de ese segmento elegiría el monotributo. Sin embargo, incluso entre ellos, la relación de dependencia continúa siendo la alternativa más elegida.

La estabilidad laboral y la posibilidad de contar con un salario previsible aparecen como los atributos más valorados de un empleo, muy por encima del crecimiento profesional y otros beneficios. La autonomía, identificada con la posibilidad de trabajar sin jefes, alcanza el 17,5%, mientras que la flexibilidad horaria y el trabajo remoto quedan relegados.

El resultado plantea un contraste con parte del discurso que promueve el emprendedurismo y la autonomía individual como principales aspiraciones laborales. En un contexto de incertidumbre, la mayoría de los argentinos continúa priorizando la seguridad de un empleo registrado y un ingreso que permita organizar la economía familiar.

Universidades públicas: un consenso que atraviesa las diferencias políticas

El informe también incorporó un apartado sobre la percepción social de las universidades nacionales, en momentos en que el Gobierno mantiene un conflicto abierto con las instituciones de educación superior por el financiamiento y las políticas presupuestarias.

Los resultados muestran un respaldo contundente: el 75,5% de los encuestados tiene una imagen positiva de las universidades públicas, mientras que apenas el 11,5% manifiesta una valoración negativa y el 12,5% las considera regulares.

La valoración favorable atraviesa prácticamente todas las edades. Entre los menores de 40 años llega al 74,3%, entre quienes tienen de 40 a 59 años alcanza el 76,3% y entre los mayores de 60 se ubica en el 76,5%.

También se destaca el respaldo de los sectores de menores ingresos, donde la imagen positiva llega al 80,7%. El dato refuerza el lugar que conserva la universidad pública como una herramienta de formación, inclusión y movilidad social.

Incluso entre quienes votaron a La Libertad Avanza en las elecciones legislativas de 2025, la valoración favorable alcanza el 46,9%, frente a un 25,8% de imagen negativa. Entre los votantes opositores, el respaldo asciende al 94,8%.

La conclusión es políticamente relevante: la confrontación del Gobierno con las universidades se desarrolla frente a un consenso social amplio, que no se limita a los sectores opositores y que también incluye a una parte significativa de su propio electorado.

Un escenario político con alternativas, pero sin liderazgos consolidados

El relevamiento también midió la imagen y el potencial electoral de distintos dirigentes nacionales. Ninguno consigue una imagen positiva mayoritaria y todos presentan saldos negativos, aunque con diferencias importantes en sus posibilidades de crecimiento.

Axel Kicillof aparece como el único dirigente que supera a Milei en voto seguro. El gobernador bonaerense reúne un 28,7% de adhesión firme y un potencial electoral del 46,4%. Su fortaleza se concentra principalmente en los sectores de menores ingresos, donde su imagen positiva alcanza el 52,1%, y entre las mujeres, con un 50,2%.

Patricia Bullrich, por su parte, registra el mayor potencial electoral del relevamiento, con el 48,6%. Aunque su voto seguro se ubica en el 19,1%, un 29,4% adicional considera que podría votarla. Su principal fortaleza parece encontrarse en un electorado que todavía no expresa una adhesión definitiva, pero tampoco presenta niveles de rechazo tan intensos como los de otros dirigentes.

Myriam Bregman muestra otro perfil. Con un 42% de imagen positiva y un 44,8% negativa, presenta el saldo de imagen menos desfavorable de todos los dirigentes medidos. Su potencial electoral llega al 45,7%, aunque el voto seguro apenas alcanza el 11,8%. El dato refleja una valoración pública que todavía no consigue traducirse en una adhesión electoral firme.

Victoria Villarruel, en cambio, presenta los indicadores más débiles del grupo: un 25,9% de imagen positiva, un 57,8% negativa y un 63,1% de rechazo electoral definitivo. Los resultados evidencian las dificultades para consolidar un espacio propio y ampliar su proyección política.

El contraste permite observar dos escenarios diferentes. Milei conserva un núcleo de apoyo relativamente consolidado, pero enfrenta un margen limitado para crecer. Bullrich y Bregman, en cambio, presentan una mayor proporción de electores potenciales, aunque todavía sin una base firme equivalente.

Una recuperación política condicionada por la economía

La medición de octubre deja un escenario de doble lectura para el Gobierno nacional. Por un lado, la aprobación presidencial muestra una recuperación sostenida desde julio y la brecha con la desaprobación se redujo. Por otro, el respaldo continúa siendo minoritario, el rechazo permanece por encima del 55% y las posibilidades de ampliar el caudal electoral aparecen condicionadas por una sociedad que todavía no encuentra respuestas suficientes en su economía cotidiana.

El dato central no está únicamente en la evolución de la imagen presidencial, sino en las prioridades que expresan los argentinos. Salarios, empleo, estabilidad e incertidumbre aparecen por encima de la inflación como preocupaciones centrales. A eso se suma una preferencia mayoritaria por el trabajo registrado y un respaldo transversal a la universidad pública.

La fotografía social que construye el MOP muestra que, más allá de las adhesiones políticas y las diferencias generacionales, existe una demanda persistente de previsibilidad. La sociedad reclama ingresos que alcancen, empleos que ofrezcan seguridad y servicios e instituciones públicas que puedan sostenerse.

En ese escenario, la recuperación de Milei todavía tiene una prueba pendiente: demostrar que la estabilización económica puede traducirse en mejores condiciones de vida. De lo contrario, los puntos recuperados en los últimos meses podrían convertirse en una nueva oscilación dentro de un escenario de apoyo limitado y fuerte resistencia social.

Sobre el estudio

Los datos corresponden al Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora. La medición de octubre de 2026 reunió 1.278 casos válidos de alcance nacional y se realizó entre el 19 y el 30 de octubre, mediante un cuestionario autoadministrado en línea.

El diseño muestral fue ponderado por región, edad, sexo y voto declarado en el balotaje presidencial de noviembre de 2023 y las elecciones legislativas de octubre de 2025. El margen de error teórico informado es de ±2,7%, con un nivel de confianza del 95%.

El informe público puede consultarse en el sitio de Zentrix Consultora.

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