PAÍS

Frente a la crisis, empresarios y sindicatos se unieron para defender la producción nacional

Más de 300 representantes de pymes, industrias, sindicatos y universidades participaron de la jornada “Argentina Produce: Diálogo que Construye”. Frente a la caída de la actividad, la pérdida de empleo y el retroceso del consumo, los distintos sectores coincidieron en la necesidad de recuperar el diálogo y construir una agenda de desarrollo a largo plazo.

No suele ocurrir que empresarios y representantes sindicales compartan una misma preocupación con tanta claridad. Pero esta vez, el diagnóstico encontró un punto de encuentro.

La caída de la actividad industrial, el cierre de empresas, la pérdida de puestos de trabajo y el debilitamiento del consumo llevaron a representantes del sector productivo, empresarial, sindical y académico a reunirse en Rosario bajo una misma consigna: “Argentina Produce: Diálogo que Construye”.

Más de 300 referentes de distintos sectores del país participaron de la jornada convocada por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la Confederación General del Trabajo (CGT), la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) y la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA).

El encuentro se desarrolló en la sede de la Asociación Empresaria de Rosario (AER) y dejó un mensaje que atravesó las distintas intervenciones: frente al deterioro de la actividad económica, la respuesta no puede ser el aislamiento de los sectores, sino la construcción de acuerdos para pensar un proyecto productivo de largo plazo.

“Cada fábrica que cierra implica empleos que se pierden”

El presidente de CAME, Ricardo Diab, fue uno de los primeros en poner palabras al escenario que atraviesa el sector.

“La situación actual es muy difícil para todos los sectores que hoy nos encontramos en la ciudad de Rosario”, afirmó.

RIO GRANDE

Desde la representación del comercio y las pequeñas y medianas empresas, Diab planteó una relación directa entre la crisis industrial y el deterioro del mercado interno.

“Como representantes de los comerciantes, no nos da lo mismo la venta de productos nacionales o importados, porque cada fábrica que cierra implica empleos que se pierden, y cada trabajador que se queda sin ingresos fijos es, a la vez, un consumidor que el sector comercial pierde”, sostuvo.

La frase sintetizó uno de los ejes centrales de la jornada.

La crisis de una fábrica no termina en la puerta de la planta.

Cuando se pierde un puesto de trabajo, también se reduce el consumo en los comercios. Cuando cae el poder adquisitivo, disminuyen las ventas. Y cuando la actividad comercial se retrae, la economía local vuelve a sentir el impacto.

Un diálogo entre sectores que comparten un objetivo

El secretario general de la CGT, Jorge Sola, destacó que, aunque empresarios y trabajadores representan intereses diferentes, existe un objetivo común.

“Empresarios y trabajadores representan intereses diferentes, pero comparten el mismo objetivo de generar más y mejor riqueza para la Argentina”, expresó.

Sola consideró indispensable avanzar en un proyecto productivo construido a partir del consenso entre quienes invierten, producen y generan empleo, y quienes trabajan.

“No vemos proyectos para la industria ni para el comercio. Hay una oportunidad para corregir ese rumbo, y quienes estamos acá somos actores importantes para la construcción de una política productiva”, advirtió.

El dirigente sindical puso así sobre la mesa una preocupación compartida por buena parte de los presentes: la falta de un horizonte que permita pensar más allá de la coyuntura.

Pymes y trabajadores, frente al mismo problema

Diab también remarcó que la estructura empresarial argentina está conformada mayoritariamente por pequeñas empresas, donde el vínculo entre empleadores y trabajadores resulta mucho más directo.

“La mayoría de las empresas que representamos no tienen más de 10 trabajadores. Por eso, quienes hoy los representan están acá con nosotros en la búsqueda de soluciones a los problemas que nos aquejan a todos”, señaló.

Y agregó: “No estamos en contra de nadie, estamos a favor de lo que sea mejor para las pymes y sus empleados”.

La imagen de empresarios y dirigentes sindicales sentados en la misma mesa buscó reflejar precisamente esa idea: frente a una crisis que afecta a la producción, el empleo y el consumo, existen problemas que atraviesan a distintos sectores al mismo tiempo.

“La industria no es el problema, es parte de la solución”

El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, defendió la necesidad de construir una estrategia de desarrollo que integre a los distintos sectores productivos del país.

“Decimos ‘Argentina Produce’ porque ese es el lugar al que queremos ir. Lo pensamos con todos los sectores, abrazando a la industria, al comercio, al agro, a la ciencia y a la tecnología”, afirmó.

“No hay que excluir a nadie, y todos debemos trabajar en conjunto para el desarrollo de la Argentina que queremos”, agregó.

Del Re sostuvo además que el crecimiento de sectores estratégicos, como Vaca Muerta y la agroindustria, debe tener un impacto que alcance al conjunto del territorio nacional.

“El desarrollo de Vaca Muerta debe llegar a todo el país, y es un desafío para todo el sector productivo nacional, como la expansión y la evolución de la agroindustria”, sostuvo.

Y dejó una definición contundente sobre el rol de la actividad manufacturera: “La industria no es el problema de Argentina, es parte de la solución”.

Oportunidades, pero también desafíos

Por su parte, el presidente de FISFE, Javier Martín, planteó que la Argentina cuenta con importantes oportunidades vinculadas con sus recursos naturales, aunque advirtió que esos sectores por sí solos no alcanzan para resolver los desafíos de una economía de 50 millones de habitantes.

“Argentina tiene posibilidades de resolver una restricción histórica gracias al gas, el petróleo, la minería y el agro, pero con eso no alcanza para 50 millones de argentinos”, afirmó.

Para Martín, el desafío pasa por construir un proyecto productivo capaz de incorporar ciencia, tecnología y trabajo calificado.

El dirigente industrial también anticipó un escenario complejo para los próximos meses y advirtió que el segundo semestre será “muy complicado” para la industria.

Si bien valoró los avances vinculados con la estabilidad macroeconómica y la desaceleración de la inflación, expresó preocupación por la ausencia de políticas destinadas a recuperar la capacidad productiva y fortalecer el mercado interno.

“Valoro los avances en materia de estabilidad macroeconómica e inflación. Lo que no vemos son políticas que promuevan un incremento de la capacidad productiva”, concluyó.

Una preocupación que une a la producción y al trabajo

La jornada desarrollada en Rosario dejó una imagen poco habitual, pero cada vez más significativa en el actual escenario económico: empresarios, industriales y trabajadores compartiendo una misma mesa para discutir cómo recuperar la producción.

Las diferencias de intereses permanecen. Pero la preocupación por la caída de la actividad, el empleo y el consumo parece haber construido un punto de coincidencia.

El mensaje que dejó “Argentina Produce: Diálogo que Construye” fue que no hay desarrollo posible si la discusión económica se limita únicamente a las variables financieras.

Detrás de cada pyme hay trabajadores. Detrás de cada salario hay consumo. Y detrás de cada fábrica que deja de producir hay una comunidad económica que también siente las consecuencias.

En Rosario, más de 300 representantes de distintos sectores buscaron volver a instalar una pregunta que atraviesa el presente y el futuro de la economía argentina:

¿Qué proyecto productivo necesita el país para volver a crecer, generar empleo y transformar sus recursos en desarrollo para millones de argentinos?

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