Río Grande reunió experiencia y formación técnica para fortalecer la pesca artesanal
Unos 60 pescadores y estudiantes de Ingeniería Pesquera participaron de una capacitación sobre buenas prácticas operativas, en una jornada que combinó el conocimiento transmitido por trabajadores experimentados con los aportes técnicos de la Universidad Tecnológica Nacional.
En Río Grande, el conocimiento sobre la pesca artesanal se transmitió de mano en mano, pero también encontró un nuevo espacio para dialogar con la formación académica. La Secretaría de Pesca y Acuicultura de la provincia llevó adelante un curso de buenas prácticas operativas destinado a fortalecer las herramientas de quienes desarrollan esta actividad y, al mismo tiempo, aportar nuevos conocimientos a las próximas generaciones de pescadores.
La jornada reunió a unos 60 participantes y tuvo como eje central un intercambio que permitió poner en valor dos formas de entender y aprender el oficio: por un lado, la experiencia acumulada durante años de trabajo por los pescadores artesanales; por otro, los conocimientos técnicos aportados por estudiantes de Ingeniería Pesquera de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).
Durante la capacitación, los pescadores artesanales con mayor trayectoria dejaron por un momento el lugar de aprendices para convertirse en protagonistas de la formación. Fueron ellos quienes compartieron procedimientos vinculados con el armado y la preparación de redes, explicaron las particularidades del trabajo cotidiano y transmitieron técnicas y criterios que no siempre aparecen en los manuales, pero que se construyen a partir de años de práctica.
Cada procedimiento estuvo acompañado por una mirada puesta en la seguridad, la eficiencia y el aprovechamiento adecuado de las herramientas utilizadas en la actividad. De esta manera, la capacitación buscó que la experiencia de quienes conocen el oficio desde el terreno pueda convertirse también en un recurso para quienes recién comienzan a transitar ese camino.
El alcance de la capacitación no se limita a brindar herramientas para quienes buscan incorporarse a la actividad, sino que también apunta a formar referentes capaces de transmitir posteriormente sus conocimientos a nuevos pescadores.
La participación de los estudiantes de Ingeniería Pesquera permitió completar ese intercambio. Desde una perspectiva técnica, aportaron explicaciones sobre los materiales utilizados en las artes de pesca, la función de sus distintos componentes, su distribución y el comportamiento que presentan en el agua.
Así, la capacitación se convirtió en algo más que una instancia de formación. Fue un encuentro entre generaciones y saberes, donde la experiencia de quienes llevan años vinculados a la pesca artesanal se complementó con los conocimientos que surgen de la formación universitaria.
El objetivo, en definitiva, fue fortalecer una actividad que necesita tanto de la experiencia construida en el territorio como de la incorporación permanente de nuevas herramientas. En Río Grande, esa combinación encontró un espacio concreto: aprender del oficio, comprender sus fundamentos técnicos y preparar a quienes tendrán la responsabilidad de mantener vivo ese conocimiento en el futuro.
